El piloto de Arrecifes se quedó con la primera fecha del Turismo Carretera en La Plata.El Turismo Carretera disputó la primera fecha de la temporada 2021 en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, donde la victoria quedó Agustín Canapino, quizás la más emocionante de su trayectoria debido al fallecimiento de su padre Alberto el lunes pasado. Josito Di Palma y Esteban Gini completaron el podio. En la largada, Josito intentó por afuera pero Canapino prevaleció. En tanto, Esteban Gini era tercero y Germán Todino cuarto. Antes de que finalice la primera vuelta, Emiliano Spataro se fue afuera tras un leve roce con Christian Ledesma y quedó último. En el cuarto giro, Valentín Aguirre hizo un 2×1 a Juan De Benedictis y Gabriel Ponce de León para ser el nuevo octavo de la competencia. Además, el debutante Marcos Landa superó a «Johnito» para ser décimo. Una vuelta después, lo pasó a Ponce y luego a Aguirre. Otra lucha era entre Gastón Mazzacane y Ponce.
En la punta, Canapino seguía adelante de Di Palma y Gini. Del de Ford estaba cada más cerca de su coterráneo, pero todavía no intentaba ninguna maniobra de superación. En tanto, el de Torino iba por todo. «Ahora voy», dijo por radio en la vuelta 12. En el giro siguiente, Jonatan Castellano superó a tres autos por fuera, en la batalla por el lugar 13, mientras que Juanto Catalán se fue afuera con su Ford por un toque de Juan Pablo Gianini. Además, Valentín Aguirre se fue de pista y debió abandonar. Otro que se paró fue Urcera. El Auto de Seguridad ingresó a pista en la vuelta 14 y en el relanzamiento Di Palma intentó por fuera, pero Canapino aguantó adelante. En tanto, Gini era tercero delante de Todino. Canapino hizo una leve ventaja, mientras que Gini acechaba a Di Palma. En la última vuelta, el Torino fue por todo, pero el de Arrecifes aguantó. Finalmente fue victoria de Agustín Canapino, en la semana más difícil de su vida, tras la muerte de su padre Alberto el pasado lunes. Segundo fue Di Palma y tercero Gini.
Murió con coronavirus Leopoldo Jacinto Luque, campeón, goleador y de temple giganteLeopoldo Jacinto Luque, quien falleció este lunes a los 71 años con coronavirus en una clínica de Mendoza, dejó un paso imborrable en el fútbol argentino con goles memorables en el seleccionado argentino, con el que fue campeón del Mundo en 1978, en River Plate y Unión de Santa Fe; entre otros clubes que lo identificaron como un goleador implacable y de temple gigante por diversos factores que se presentaron durante su vida.El ex delantero y campeón mundial con el seleccionado argentino falleció en la clínica de Cuyo, en Mendoza, donde estaba internado desde el 4 de enero pasado a causa de la Covid-19.Luque estaba alojado en una sala de terapia intensiva, adonde llegó tras haber contraído la Covid-19, un cuadro que se complicó por su condición de paciente de alto riesgo, con patologías cardíacas y diabetes.El ex campeón sufrió esta mañana un paro cardíaco, del que fue recuperado por los profesionales de la salud que lo asistieron. Pero el daño era irreversible a nivel neurológico y no soportó el cuadro general, por lo cual falleció por la tarde.Una rica historiaLuque nació en la ciudad de Santa Fe el 3 de mayo de 1949 e inició su carrera en Unión en 1965. Alternó en distintos clubes como Sportivo Guadalupe, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Central Norte de Salta, Atenas de Santo Tomé y Rosario Central, hasta 1972; momentos difíciles que forjaron su carácter como jugador.Entre 1973 y 1975 realizó una gran campaña en su vuelta a Unión, que lo había dejado libre y lo reincorporó para el ascenso a primera en 1974.Ídolo en RiverEl buen desempeño de Luque acaparó la atención del River de Ángel Labruna, que en agosto de 1975 cortó la racha de 18 años sin campeonatos con el Metropolitano.El Pulpo, con 26 años, se integró a un plantel plagado de figuras como Norberto Alonso, Juan José López, Ubaldo Fillol y Roberto Perfumo, aliviado por la obtención del título tan deseado como postergado, y tuvo un bautismo de fuego en el Superclásico ante Boca Juniors el 21 de septiembre de 1975.Ese día, Luque hizo el gol del triunfo para el 2-1 en la mismísima Bombonera. Pedro González abrió el marcador para River y Hugo Paulino Sánchez descontó en el final.Al debut auspicioso en River le siguieron más goles y títulos. Sobre un total de 176 partidos anotó 75 tantos, con definiciones variadas, algunas maravillosas, y ganó cinco campeonatos: Torneo Nacional (1975 y 1979) y Torneo Metropolitano (1977, 1979 y 1980).Su mejor partido en el club de Núñez lo tuvo el 22 de febrero de 1976, cuando convirtió cinco goles ante San Lorenzo para el lapidario 5 a 1.La estirpe goleadora se trasladó al seleccionado argentino cuando fue el máximo artillero de la Copa América de 1975 con cuatro tantos, junto con el colombiano José Ernesto Díaz.Ídolo en la selecciónCon los años gloriosos en River se ganó un lugar para la cita más importante a la que un futbolista puede aspirar. El entrenador César Luis Menotti lo convocó para el Mundial de Argentina 1978 y Luque aportó lo suyo.Ese campeonato del mundo representó su mayor alegría futbolística, pero en el medio sufrió una pérdida enorme. Ante Francia jugó uno de los mejores partidos de su carrera, según el propio Luque en entrevistas, en donde anotó el 2-1 que le dio la clasificación al equipo de Menotti a la segunda ronda. En ese partido sufrió una luxación en el codo, pero terminó el partido en cancha a pesar del dolor.Sin saberlo, esa mañana su hermano Oscar, quien tenía 25 años, falleció en un accidente automovilístico cuando viajaba desde Santa Fe hacia Buenos Aires para presenciar el partido en el Monumental.Luque se enteró al día siguiente. Sus padres se lo contaron y en el medio del Mundial se encargó de llevar el cuerpo de su hermano a Santa Fe. Tras unos días de duelo, volvió al plantel para el tramo final, camino a la consagración eterna.El Pulpo recibió un golpe emocional durísimo y sufrió más infracciones despiadadas durante los partidos, como el codazo del brasileño Oscar y el golpe del neerlandés van de Kerkhof, pero se mantuvo estoico y de pie.Luque marcó cuatro goles en Argentina ’78 y quedó a dos del crack Mario Alberto Kempes, quien se consagró máximo goleador con seis.Tras su exitoso paso por River, el delantero campeón del mundo volvió a Unión (1981) y continuó su carrera en Deportivo Tampico de México (1981), Racing (1982), Santos de Brasil (1983), Boca Unidos de Corrientes (1983-1984), Chacarita (1984) y Deportivo Maipú (1986).Poco después de su retiro tuvo su rol como entrenador en equipos como Unión, Central Córdoba de Santiago del Estero, Belgrano de Córdoba, y Deportivo Maipú, Gimnasia y Esgrima, Independiente Rivadavia y Argentino, estos últimos cuatro todos de MendozaEl mundo del fútbol lo recordará como el goleador de los bigotes, de buen trato, cordial saludo y de espíritu luchador hasta el último día de su vida.
Triste noticia. Falleció Alberto Canapino. Estaba internado por Covid-19 y su estado de salud había empeorado en las últimas horas. El exitoso preparador, y papá de Agustín, falleció este lunes en un sanatorio de la ciudad de Buenos Aires. Alberto estaba internado desde hace uno días por haberse contagiado de Covid-19. En las últimas horas su salud empeoró y lamentablemente se produjo su deceso. Tenía 57 años. Fuente: Carburando
Liga San Martín confirmó la presencia de público en las canchas
Es prácticamente un hecho que podrá haber 200 personas en los estadios, entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, árbitros, seguridad y público en general.
La Liga Departamental de Fútbol San Martín emitió un comunicado a través de sus redes sociales en donde confirma la habilitación del público en las canchas. Si bien resta la publicación del Decreto oficial, es prácticamente un hecho que el próximo 14 de marzo volverá a rodar la pelota en la región y las tribunas contarán, al menos, con algo de público.“La Liga Departamental De Fútbol comunica a nuestros Clubes Asociados, Los Medios de Comunicación y a la comunidad en general que desde la Federación Santafesina de Fútbol se ha informado la próxima habilitación de las competencias oficiales de fútbol en todas las categorías con una asistencia a los estadios, inicialmente, de un total de 200 personas por partido. Esta cantidad incluye a los planteles que disputen cada encuentro“, indican en el comunicado.“Habilitación de las competencias oficiales de fútbol en todas las categorías con una asistencia a los estadios, inicialmente, de un total de 200 personas por partido”Según se puede comprender de dicho comunicado, la habilitación es para todas las categorías de fútbol, por lo que las categorías inferiores también estarían retornando a la actividad oficial en ese fin de semana, específicamente el 13 de marzo.
El “Uruguayo” tienen nuevo técnico, Daniel Teglia llega el lunes para sumarse ser presentado al plantel.
Así lo confirmó esta mañana el Pte. Pablo Novaira en el programa de Radio San Jorge. En conversación con el referente del deporte de la emisora Mariano Ferreyra , Novaira señalo que el consenso de la gente determinó la contratación de Teglia.
Nacido en Villa Constitución, como futbolista, se desempeñó como delantero debutando en Rosario Central, donde fue campeón.
Como DT , estuvo muchos años a entrenar en las divisiones juveniles de Rosario Central, llegando a dirigir al primer equipo durante 13 cotejos en la temporada 2001-02
En 2003 entrenó a Tiro Federal en el Torneo Argentino A, coronándose campeón de la temporada 2002-03 y ascendiéndolo a la Primera B Nacional. En 2004 se hizo cargo de Racing de Córdoba en la misma divisional, dirigiéndolo en los últimos tres partidos de la temporada y consiguiendo el título y el ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino. En 2006 tuvo un breve paso por Douglas Haig, mientras que en 2012 condujo a Guaraní Antonio Franco, ascendiéndolo al Torneo Argentino A. Entre 2013 y 2015 se desempeñó nuevamente en Rosario Central, en el cargo de coordinador general de las divisiones inferiores
El pivote de 2m14 que tanto ilusiona relata el calvario que pasó en estos dos años de lesiones, cuenta cómo toma el jugar tan poco en Virginia y admite que no espera una citación para los Juegos.Las lesiones. El infierno tan temido para cualquier deportista. Más si esos problemas físicos son importantes y repetitivos. Y todavía peor, posiblemente, si llegan en el momento de desarrollo o de mayor ilusión para el jugador.
A Francisco Cáffaro, la vida –y ascendente carrera- le sonreía hasta hace poco más de dos años. Incluso podríamos decir hasta un poco más acá, si llegamos hasta el Mundial U19 del 2019. El pivote santafesino, con su talla (2m14), físico tallado, movilidad, mentalidad y recursos, asomaba como el pivote que nuestro país había esperado durante décadas. Desde 2015, cuando arribó a la Selección U15, impactó por su potencial, pero también por los progresos. Y, como ha pasado más de una vez en el pasado, con el Gigante González (2m29), Fernando Borcel (2m15) o Fernando Varas (2m20) por mencionar algunos casos de nuestra historia, el sueño volvió a ganar fuerza con Cáffaro. “Tenemos pivote de Selección para los próximos 10 años”, repitieron varios entrenadores al verlo ingresar, por caso, al quinteto ideal del Premundial U18, en el que Argentina fue medalla de bronce y volvió a ilusionar a todos con una camada de lujo como la del 2000. No fueron los únicos que lo vieron. La Universidad de Virginia, una de las más prestigiosas, lo reclutó en 2018 para potenciar a un equipo que, meses después, se consagraría campeón nacional de la famosa NCAA. Pero, de repente, las lesiones hicieron su aparición. Una, dos, tres… Todas duras, importantes –requirieron operaciones- y hasta llamativas. Al punto de no dejarlo jugar por largos meses, sacarlo de temporadas enteras y someterlo mentalmente. “No al punto de querer retirarme pero sí fue lo suficientemente duro como para hablarlo con mi familia”, le cuenta Francisco a Prensa CABB en uno de los pocos huecos que le quedan en su exigente rutina, deportiva y académica, en Virginia.
“Pocos saben en la Argentina lo que me ha tocado vivir en estos años”, arranca quien al menos pudo ponerse bien para disputar, hace un año y medio, el Mundial U19 con otros talentos de su camada, como Leandro Bolmaro, Francisco Farabello y Juani Marcos. Pero antes y después de aquel torneo, en el que promedió 9 rebotes, 7.4 rebotes y 1.1 tapa, el pibe sufrió. “Fueron tres operaciones y largos períodos de inactividad, con dudas, incertidumbre… Primero fue en la rodilla izquierda, por una fisura en el fémur, justo en la unión con la rodilla. Estuve afuera casi nueve meses y por eso en mi primera temporada en Virginia fui ‘redshirt’ (NdeR: suspender la participación para agrandar el período de permanencia en la facultad). Fue el año que los chicos fueron campeones. En el segundo, el día anterior al debut, en un amistoso, me pegaron dos rodillazos en uno de los cuádriceps y se me rompió una vena en la pierna. El músculo se me llenó de sangre y tuvo una enorme inflamación porque la sangre no tenía cómo salir. No podía caminar y el dolor casi me hace perder la noción del tiempo. Me operaron de urgencia y estuve cuatro meses sin jugar. Volví casi mitad de temporada pasada y la completé. Luego llegó la pandemia y cuando volvimos en pretemporada me apareció un dolor en la rodilla operada. Los estudios arrojaron que la rodilla había tenido una mala reacción a los tornillos que me habían puesto y eso me estaba generando desgaste en los meniscos y el cartílago. Tuvieron que operarme, sacarlos y arreglar lo que estaba mal. Estuve afuera casi tres meses y volví hace semanas, para el segundo partido de esta nueva temporada”, relata aquella secuencia de infortunios.
-Lo peor, además de lo físico, es lidiar mentalmente con todo lo que pasó. Justamente lo hablábamos hace poco con Delfino, Garino y Redivo, quienes la pasaron mal y pensaron lo peor. ¿Cómo lo llevaste vos? ¿Cuán difícil fue? -Y fue complicado… Tres lesiones, en tres años, en mis piernas, pesando 112 kilos. Luego de la primera pensé “uy qué cagada, ya está…”. La segunda, que fue por mala suerte, justo antes de comenzar la temporada, tampoco la tomé mal. Pero la tercera ya (piensa), a ver… Tuve una llamada con mi familia, con mi mamá y mi hermano. Les dije que no iba a dejar, pero que lo había pensado. Les dije ‘hace tres años estoy acá, no los veo a ustedes, no juego…’. Uno se entrena como un animal, tratando de mejorar, mostrarse y jugar, pero las lesiones siguen. Y las lesiones te queman la cabeza. Porque pensás “estoy todo el día entrenando y estudiando, mañana y tarde, haciendo un esfuerzo enorme”. Si jugás 15 minutos, al menos, vale la pena el sacrificio. Pero cuando ni siquiera jugás, es duro seguir así.
-¿Algún análisis de por qué te pasó todo esto? -No sé, son todas lesiones raras. Algún especialista me dijo que tal vez por jugar tanto, sobre todo hasta el Premundial 2018. Tal vez se sobrecargó el físico y pasó todo esto. Lo bueno, dentro de lo malo, es que en la universidad me dieron la tranquilidad y pusieron a disposición a los mejores especialistas.
-¿Y ahora cómo estás? -Mejor, de a poco me voy sintiendo que estoy de vuelta, aunque también me doy cuenta que estoy atrasado físicamente con respecto a mis compañeros y que a mis 112 kilos no le gustan lo que pasó con mi cuerpo. Estoy focalizado en ponerme bien, viendo a un nutricionista para ver cómo me ayuda a balancear mi peso para que a mi cuerpo se le haga más fácil soportarlo.
-Llevas jugados sólo 46 minutos en 11 partidos, luce que estás más afuera que adentro de la rotación de Tony Bennett. ¿Cómo tomás esa situación? -Sí, el coach está usando una rotación corta, pese a que hay muchos chicos que podemos jugar. La verdad es que sólo estoy entrando cuando perdemos o ganamos por mucho. Al principio me costó, lo pensé, por qué me pasa esto, pero luego entendí que recién estoy volviendo de otra lesión y que tenemos un pivote que es súper talentoso como Jay Huff, un 2m16 atlético que la tira de todos lados y salta como canguro. El toma mayoría de los minutos y atrás venimos yo y Kadin (Shedrick, ala pivote de 2m05). Por ahora es así.
-Encima la ofensiva de Bennett es más que nunca de cinco jugadores abiertos y eso te deja relegado, un poco por tu range de tiro y otro poco por tu movilidad. ¿Es así? -Definitivamente está jugando esa ofensiva. Es la principal y eso deja menos lugar para los pivotes. Y esa ofensiva, está claro, es para Huff, a mí no me va bien. Pero, bueno, trato de trabajar para ir cambiando esa realidad.
-Hasta hace cinco años, tu talla, físico y características eran ideales para el básquet pero el juego cambió drásticamente y los pivotes ‘naturales’, altos y fuertes ya no tienen tanta importancia en un sistema de moda más vertical, con total preponderancia de los tiradores. ¿Cómo llevás ese tema? -Es verdad. Yo no mejoré mi tiro antes porque no lo necesité. Usando mi cuerpo y otros recursos podía desequilibrar. Y eso cambió en estos años. Ahora juegan o tienen más chances son los que tienen lanzamiento externo. Por eso estoy tratando de mejorar en eso. Cuando pude entrenar, lo hice. Y mi tiro está mucho que antes. Mi objetivo, igual, es mantener mi esencia, la de pivote natural, que juega cerca del aro, pero que a la vez tenga un mejor tiro. A eso quiero llegar cuando se vaya Huff, que está en su último año universitario.
-¿Te dijeron que tus chances crecerán cuando eso pase? -Sí, básicamente me dijeron eso, que me prepare bien para el año que viene.
-El equipo está preclasificado N° 18 en la nación y con marca de 9-2. ¿Cuál es el objetivo? ¿Está el potencial de ir por todo? -Sí, perdimos sólo un partido que no debíamos y luego hemos estado muy bien. El equipo es muy bueno y si llegamos bien a marzo, el título puede ser un objetivo alcanzable.
-Y lo académico, en tu caso, ¿cómo anda? -Bien, ahora estamos en un receso, pero lo llevo muy bien. Estoy estudiando una carrera principal como Global Social Commerce, relacionada a los negocios, y luego Minors, especialidades de emprendedor, como castellano y entrenador de chicos. Académicamente te ayudan mucho y los entrenadores le dan mucha importancia al estudio. Al menos acá viene primero que el básquet. Incluso hubo una vez que un compañero no terminó trabajo y no pudo entrenarse.
-Vayamos a la Selección. Hace un año fuiste citado para el proceso Mundial pero no pudiste ir por superposición de fechas. ¿Cómo fue esa situación? -Fue, más que nada, una decisión mía. Virginia me dio su opinión, pero me dejó definirlo a mí, porque sabía lo importante que era. Yo pensé que, con 19 años, tendría otras oportunidades, que era el momento de entrenar y concentrarme en mi ciclo universitario. Lo vi de esa forma, también lo charlé con mi familia. Nadie me obligó a tomar esa determinación.
-¿Cómo viviste todo lo que vino después, con la medalla de oro en Lima y el subcampeonato en el Mundial? Porque tal vez podrías haber estado. -Fue impactante. Vi casi todos los partidos, sobre todo porque estaba mi hermano (Agustín). Fue un orgullo verlo, aunque no haya jugado tanto. Lo mismo que lo lograron los chicos… Pero no es que pensé ‘lástima que no tomé la decisión de ir a la preselección’. No soy de mirar el pasado y decir pude haber hecho esto o lo otro. Hubiese sido increíble estar ahí, con mi hermano. Pero ya está, pienso para adelante.
-Ahora se viene Tokio, si la pandemia lo permite. Y se especula sobre si seguirán los mismos 12 o habrá cambios en el plantel, teniendo en cuenta el gran nivel de varios que no fueron a China. ¿Te genera ilusión o lo ves difícil? -Yo siento que no voy a estar citado, porque no estuve en el proceso anterior ni tuve la oportunidad de mostrarme en estas temporadas. Es muy difícil, por las lesiones que sufrí y la falta de minutos. Realmente no veo chance de que me llamen. Hoy en día al menos. Si cambia mi situación deportiva o si deciden citarme, voy a ir y tratar de dar lo mejor de mí. Pero realmente no estoy pensando en eso ahora mismo.
Boca derrotó 5-3 a Banfield por penales y se consagró campeón de la Copa Diego Armando Maradona
El desarrollo del encuentro se enmarcó en la cautela por ambos lados durante los 46 minutos en los que se extendió el primer tiempo, porque si bien Boca fue el que manejó la pelota por mayor cantidad de tiempo, careció de profundidad, ya que cuando centralizó el juego perdió peligrosamente la pelota en tres cuartos de cancha, y cuando procuró perforar por los costados, Sebastián Villa se consumió más en en intenciones que hechos.Y Banfield, que es el equipo con menor porcentaje de posesión del balón de los 24 que disputaron esta Copa Diego Armando Maradona, obviamente no se salió de ese molde de juego directo, que justamente consiste en recuperar apenas su rival supera la mitad de la cancha y lanzarse en pos del arco rival con el buen pie y la velocidad de sus volantes y delanteros.Pero como el «Taladro» no encontró demasiados espacios para penetrar en la última línea boquense, esos 45 minutos iniciales se fueron consumiendo lejos de los arcos, a veces con el balón por los costados, otras por el medio del campo, pero casi nunca cayendo dentro de las áreas.La mayor experiencia y jerarquía de los futbolistas boquenses, varios de cuyos titulares en la semifinal perdida en Brasil frente a Santos no estuvieron desde el arranque hoy en San Juan, fue algo que tuvieron muy en cuenta sus colegas banfileños, que paradójicamente y por circunstancias opuestas, parecieron compartir ese temor a perder.Es que si bien Boca iba por su septuagésimo título y Banfield recién por el tercero, y eso considerando que el primero lo había conseguido hace más de un siglo, en 1920, cuando al profesionalismo le faltaban todavía 11 años para llegar al fútbol argentino, ese referido encuentro con Santos para el «xeneize» y el premio de ir a la Libertadores para el «Taladro» conjugaban dos elementos de presión para ambos.Dentro de esos cambios que propició el técnico Miguel Ángel Russo estuvo uno obligado de Carlos Tevez (entró Mauro Zárate) porque recién llegó pasado el mediodía de hoy a San Juan porque su padre adoptivo está atravesando un delicado estado de salud, pero por contrapartida la inclusión del colombiano Edwin Cardona, cuya presencia había sido reclamada en Brasil, le dio, pese a su ritmo cansino, el fútbol que le faltó entonces.Y si bien todas esas y otras variantes (también salió Franco Soldano para que entrara otro muy pedido en Vila Belmiro como Ramón Ábila) como como la de Nicolás Capaldo por Diego González no le aportaron demasiado al equipo en el primer tiempo y tampoco lo estaban haciendo en el segundo, un gesto individual de Cardona rompió el molde de un partido uniforme en cuanto a las chances de desnivelar para uno y otro.Iban 18 minutos del segundo período cuando el colombiano recibió de izquierda a derecha de Zárate, enganchó al medio para sacarse de encima una marca cercana y con un furibundo derechazo quebró la resistencia de su compatriota Mauricio Arboleda.Ese golazo con el que justificó su presencia en este híbrido Boca de Russo le costó caro sin embargo al nacido en Medellín hace 28 años, porque el esfuerzo del remate lo terminó lesionando en el aductor derecho, e inmediatamente debió salir para dejarle su lugar a Eduardo Salvio, otros de los excluidos por Russo que había sido titular en Brasil.De allí en adelante el encuentro se planteó como más le gusta a Boca y menos a Banfield, que nunca asume el protagonismo de los partidos, sino que, como quedó dicho, prefiere generar espacios desde el repliegue para después producir con pases profundos, cambios de frente precisos y perforaciones por los costados.Por contrapartida a Boca, como es la característica de los equipos de Russo, el repliegue y la contra son las aguas en las que mejor se mueven, y este equipo «xeneize» no es la excepción, aunque al final de la temporada le terminó alcanzando para llegar a la final del torneo autóctono pero no de la Libertadores.Sin embargo en los últimos instantes del partido Boca se quedó con nueve hombres por la expulsión de Emmanuel Mas y la lesión del ingresado Diego González cuando ya se habían producido los cinco cambios, y en la última jugada del encuentro, en el sexto minutos de descuento, un ex-River como Luciano Lollo logró el empate con un cabezazo.Después llegaron los penales y un remate desviado del siempre cumplidor Jorge Rodríguez y el acierto de los cinco pateadores boquenses, el último Julio Buffarini, que se irá de Boca por no haber llegado a un acuerdo contractual, le permitió a los «xeneizes» ofrecerle también este título a quien fuera su hincha más célebre, el que le dio el nombre a este torneo tras su fallecimiento, Diego Maradona.
JORNADA HISTÓRICA PARA LA ARGENTINA EN EL DAKAR 2021
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Kevin Benavides tiene 32 años y cumplió su sueño. Es el primer latinoamericano en ganar la carrera en la categoría de motos.
«Quería hacer historia, dejar mi nombre en lo más alto del Dakar como sudamericano, es un orgullo», cuenta emocionado.
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Por otro lado, su compatriota Manuel Andújar redondeó otra gran actuación para quedarse con el primer puesto en la clasificación en la quads (cuatriciclos). Este año, el Rally Dakar de 2021 se llevó a cabo en Arabia Saudita.